Seguidores

sábado, 23 de marzo de 2013

Cuando la fe no alcanza...


Acúname en tus brazos
generosa esperanza;
Abogada de los condenados
cuando la fe no alcanza.
Piadoso manto
que abriga el alma
cuando desnudo
anda el corazón...
Dale un azote a mi razón
para creer que mañana,
en mi cuarto de las sombras
se abrirán las ventanas ...
Y aquel sol que tanto alumbra,
ha de burlarse en mi cara ;
De ésta tristeza oscura
que me nubla la mirada
cuando soñándome libre
despierto encarcelada,
a éste cuerpo que cansa,
mis ganas de vivir...


12 comentarios:

  1. Cuando la fe y la esperanza nos abandonan, nos sentimos completamente vulnerables, en el total desamparo.
    Me gustan tus letras.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Muy triste, Manu…triste pero hermoso, bellos versos …persiste en tu poder de optimismo…de ilusión…de poder…a veces cuando repetimos palabras benéficas y positivas, con la energía que emana de ellas, se sincronizan en el cosmos y regresan para ayudar nuestro cuerpo. Ánimo y fuerzas.
    Un beso desde Québec.

    ResponderEliminar
  3. Ella te acunará...siéntela ahora mismo. Está contigo, quiere abrazarte fuerte;préstale atención. Gírate un poco y nota que siempre ha estado a tu lado, que vela tu sueño por las noches, que te ayuda a despertar cada día, y a vivirlo en su compañía.
    Mi querida amiga, es un bellísimo y al mismo tiempo dramático poema que refleja claro el grito de auxilio, ése, el desesperado, el que clama por vida y permanencia.
    Y a la hablante del poema quiero decirle que sienta también mi abrazo, mis caricias en su pelo, y muchos besos que te lleven calidez y cariño grande en medio de cualquier tormenta.

    Besos, con admiración y cariño.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu cariño agrieta mis sombras ... Te quiero Amiga!!!

      Eliminar
  4. Es este también un logrado poema. Los estoy leyendo hacia atrás. Debería haber venido antes a este blog. Es hermosa tu poesía.-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amilcar! Un gran abrazo y gracias por tus elogios...

      Eliminar
  5. Abrázala muy muy fuerte y abriga tu corazón con ella. No la sueltes!!! acaríciala y agárrala bien fuerte, siente su calor, deja que te arrope. Querida amiga, abre los brazos a la luz y déjala que brille en tu mirar.

    ResponderEliminar